BioMedio 10 de junio. Por: Leonardo Díazgranados @LeoDiazGranados

Durante la pandemia generada por el covid-19, muchos naciones en el mundo se vieron en la necesidad de tomar medidas que suspendieren por completo las actividades antrópicas de sus territorios, esto causó que las emisiones de gases de efecto invernadero de redujeran en cifras históricas, como lo muestra las mediciones de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) que han detectado disminuciones significativas en el dióxido de nitrógeno (NO2) para el mes de marzo sobre el espacio aéreo chino, así mimo se presenta una reducción hasta del 25% del dióxido de carbono.

Estas son muy buenas noticias para el planeta, pues en cierta medida se le da un descanso y la oportunidad de que se dé un “respiro”, lo cual se ve replicado en varios ecosistemas como los marinos donde la disminución de la turbiedad, nos deja contemplar costas, canales y playas cristalinas, permitiendo que manadas de delfines transiten con libertad, como lo determino el centro de investigaciones oceanográficas e hidrográfica (CIOH) en su estudios realizado en las costas de santa marta y Cartagena, la carencia de transito portuario y la actividad de los turistas permite que se sedimenten las partículas suspendidas reduciendo la turbiedad del agua.

Por otro lado, la fauna silvestre también se muestra más optimista en ocupar sus antiguos territorios haciendo apariciones en ciudades y pueblos donde por el exceso de ruido, contaminación o por simple ocupación del territorio los obligaron a alejarse y a establecer sus habitad lejos del hombre.

Todo este impacto positivo que nos deja la reducción en la actividad humana demuestra que:

  • El planeta tiene la capacidad de regenerarse, si le damos la oportunidad.
  • El tipo de economía y sus procesos son los causantes de la contaminación del planeta, esto nos da la oportunidad de hablar e implementar conceptos como el de la economía circular.
  • Todos estos impactos positivos no son permanentes, una vez reactivada la economía se continuará con el mismo ciclo de consumismo.

El efecto rebote podría afectar el planeta y empeorar la situación actual, todo el avance obtenido en la guerra en contra del calentamiento global serán en vano, el querer recuperar la economía basada en la extracción de hidrocarburos, trae consigo una señal de alerta que debe ser vista por todas la naciones y hará que entremos al borde la transición energética, donde se planteara alternativas, a combustibles más amigables, menos toxica y más rentable, será la única forma de evitar las consecuencias del efecto rebote.

Foto: El Rodadero en Santa Marta en época de Covid-19. Tomada del Twitter de @ALEJOMICHELLS