Agenda Legislativa por la Vida y el Cuidado del País: el llamado de las comunidades de fe al nuevo Congreso

Por Laura Muñoz
Con el Congreso de la República ya electo tras las votaciones del pasado 9 de marzo, la Agenda Legislativa por la Vida y el Cuidado del País entra en su fase más importante: pasar del compromiso político a la acción parlamentaria. Las organizaciones religiosas, espirituales y comunidades de fe que la impulsaron hacen un llamado abierto a los congresistas electos —de todas las bancadas— para que se sumen a esta hoja de ruta construida desde la ética del cuidado, la dignidad humana y la justicia social.
La agenda fue presentada el 25 de febrero en Bogotá, en el marco del Diálogo por la Vida y el Cuidado del País, con la participación de representantes de distintas tradiciones religiosas y espirituales, y el respaldo de varios integrantes de la lista del Pacto Histórico que hoy son congresistas electos. Su propuesta no nació de intereses confesionales particulares, sino de un compromiso plural con el cuidado de la vida, la paz territorial y la responsabilidad entre generaciones, en el marco del Estado social de derecho.
«Esta agenda no responde a intereses particulares ni confesionales, sino al compromiso con una política centrada en el cuidado de la vida, la dignidad humana, la justicia social, la paz territorial y la responsabilidad entre generaciones.»
El documento articula seis ejes prioritarios que abarcan desde el fortalecimiento de las garantías de libertad religiosa y de conciencia hasta el respaldo a una transición ecológica justa con enfoque territorial. Entre ellos, el eje de salud mental comunitaria propone reconocer a las organizaciones religiosas y espirituales como actores estratégicos en la reconstrucción del tejido social, una apuesta que refleja la presencia cotidiana de estas comunidades en los territorios más vulnerables del país.

Ejes prioritarios
- Democracia, libertad de consciencia y pluralismo. Fortalecer las garantías constitucionales de libertad religiosa y de conciencia, promoviendo condiciones equitativas de participación pública para minorías religiosas y espiritualidades diversas, así como la ampliación plural de interlocutores en escenarios institucionales de diálogo social y construcción de paz.
- Salud mental comunitaria y cuidado integral. Impulsar políticas públicas de prevención y acompañamiento psicosocial que fortalezcan las redes territoriales de cuidado, reconociendo a las organizaciones religiosas y espirituales como actores comunitarios estratégicos en la escucha, la contención y la reconstrucción del tejido social.
- Economía del cuidado y justicia social. Promover marcos legislativos que reconozcan, redistribuyan y dignifiquen el trabajo de cuidado como pilar de la cohesión social y la equidad.
- Transición ecológica y responsabilidad entre generaciones. Respaldar iniciativas orientadas a una transición justa frente a la crisis climática, con enfoque territorial y corresponsabilidad social, reconociendo el papel de las organizaciones religiosas y espiritualidades diversas en la promoción del cuidado del planeta y la consciencia ecológica comunitaria.
- Paz territorial y reconciliación. Fortalecer políticas de construcción de paz y reconciliación, promoviendo una participación plural y diversa de organizaciones religiosas y espiritualidades en escenarios institucionales de acompañamiento territorial y reconstrucción del tejido social.
- Participación ética, liderazgo y diálogo permanente. Consolidar mecanismos de interlocución sostenida entre la representación legislativa y las organizaciones sociales, religiosas y espirituales, promoviendo el fortalecimiento de liderazgos comunitarios como actores legítimos en la deliberación democrática.

Como siguiente paso, la segunda semana de abril se realizará en Bogotá un nuevo encuentro entre comunidades de fe y espiritualidades con la bancada del Pacto Histórico, con el propósito de conformar la Mesa de Seguimiento y Articulación por la Vida y el Cuidado del País. Esta instancia de interlocución permanente entre las organizaciones participantes y los congresistas electos tiene prevista su instalación formal dentro de los primeros tres meses del nuevo período legislativo, que inicia el 20 de julio.
Las comunidades de fe y espiritualidades diversas que impulsaron esta agenda mantienen la puerta abierta: convocan a congresistas de todas las bancadas a conocer la propuesta, dialogar con las organizaciones territoriales y sumar su voz a un proceso legislativo que pone la vida, el cuidado y la reconciliación en el centro de la política nacional.




